Noche en vela

Ya se oye el gruñido del monstruo
Ya se escuchan sus pasos
desgarrando el cemento
Escondidos bajo sábanas blancas
empuñamos un par de flores
enterramos el llanto bajo la almohada
Ya no tarda en llegar el monstruo
y no queremos imaginar
porque sabemos
de quiénes son los gritos
que cuelgan de su espalda
Cuando una garra levante la tela
y descubra nuestros cuerpos de pollo
veremos
sobre sus ojos de sol negro
cruel y perezoso
nuestro ávido reflejo

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Rojo y blanco

El rojo es puro
como una flor
sobre un cactus
El blanco es perverso
como un anuncio de crema
anti-imperfecciones

El rojo es limpio
como una sandía
embarrada en tu rostro
El blanco es sucio
como las pulcras paredes
de los bancos

El rojo es inocente
como el sexo
entre dos enamorados
El blanco es culpable
como la castidad
de un cura

El rojo es frágil
como la tierra
El blanco es resistente
como el silencio

Hora de cenar

La tribu se reúne
alrededor de la presa
que cazaron en el súper
Afuera la oscuridad
pesa como un océano
adentro
más que el foco brillan
los numerosos dientes
y el fuego de la estufa

El ritual inicia
el pulso de la mesa como un tambor
la grasa resbala por los dedos
flechas de migajas saltan de las bocas
las tripas ríen a carcajadas
los reúne la intimidad del cuerpo
la complicidad del placer
la lujuria de sentir
el jugo entre los labios

Multitudes

Multitud de gotas
que caen al suelo y rebotan
pasto de cristal

Multitud de hojas secas
Unas juntitas platicando
Otra mira de reojo a la de al lado
que distraída
observa el cielo
Más lejos una hoja entusiasta
nada en un charco

Empedrado
Unas piedras quieren ir al frente
otras a un lado
otras se enciman con las de atrás
Ninguna logra moverse
Así sienten los tímidos

Multitud de limpiaparabrisas
Cada uno lleva su propio ritmo
como relojes vueltos locos
Celebran que en el tráfico
el tiempo pierde todo sentido

Multitud de pasos
Juegan a salpicarse unos a otros
y a burlarse de las cabezas
tan arriba
obsesionadas con llegar a casa

No hay recreo

En el patio de la escuela
algún niño imagina
edificios surgiendo del piso
como árboles con raíces de coches
y también imagina que por culpa
de las largas barbas
y las nubes de palabras
que les colgarán en la barbilla
sus compañeros olvidarán
cómo llegaron ahí
ocupados en subir y bajar
por la escalera y el elevador
y pasar de año eternamente
y nunca nadie averiguará
qué había
o si había algo
afuera de la escuela

Reflejos

No me disuelvo en ti
ni me separo por completo
Cuando estamos cerca
es más fácil distinguir quién soy
Cuando estamos lejos
te siento muy adentro de mí
Somos como el mar y el cielo
que unidos
en un largo beso azul
se oponen y se contienen

Insectos

En vano les digo
esta casa es mía
De nada sirven las paredes
Saco diario la basura
me deshice de las plantas
soy pulcra al comer
y siempre
siempre
lavo los platos
Los insectos persisten

Su alegría me saca de quicio
Hormigas y cucarachas
con hambre de adolescentes
buscan restos de comida
muertas de risa
Los gusanos se revuelcan en la pulpa
de mangos y duraznos
sucios
empachados
embriagados de tanta azúcar
Los mosquitos
las arañas
y las palomillas
tapizan el espacio
con sus volteretas

¿Por qué están tan contentos?
¿Qué saben que yo no sé?
¿Les dará seguridad
haber sobrevivido
desde épocas remotas?

Cuando cierro los ojos
siento palpitar la casa
con sus actividades
A veces incluso
los siento dentro de mí
recorren mi piel
mis órganos
mis huesos
en una fiesta bulliciosa
y la angustia es tal
que cierro las cortinas
y me escondo bajo la cama
agazapada
como un insecto

Adolescente llamando por celular en la alameda

Su llamada telefónica se extiende por el parque
su cuerpo camina de un lado a otro
ensaya diversas poses
juega consigo mismo
su cuerpo trata de abarcarlo todo
su pelvis es un grito ahogado en una bolsa de plástico
su torso es una cascada
que desborda los jeans apretados
Mientras deja que su risa inunde
el aparato telefónico color rosa
en secreto sueña con arrancarse
la coraza de su piel morena
y arrancarse también la carne
como plastilina sobrante
que todos los hombres correrían a apretujar
y moldear hasta convertirla en tierra
donde crecerían árboles
estirando sus ramas en un inmenso abrazo
anhelante de recorrer el mundo

Tamales poéticos

Sabrosos poemas… Poemas calientitos…

Tengo de González Rojo
de Cesário Verde
o de Dulce María Loynaz

De la cacerola surge un hombre que declama

Nevó toda la noche sobre el jardín de tu cuerpo…

Al terminar, el hombre hace una caravana
antes de meterse de nuevo en la olla

¿Cuánto le debo, seño?

La señora ha desaparecido
Se oye, de lejos, como un susurro

Así está bien, joven…

Sólo queda un olor suave a hoja de plátano