Obra negra

sobre los cuerpos corren gotas como hormigas
sobre los cuerpos pequeños y tostados
aquí arriba del techo sopla el viento
nunca se acaba este plantío de varillas
diario venimos a cultivar los frutos
jugosos como las horas que se escapan
y nuestras manos se endurecen
se hieren y se llenan de tierra y de pintura
traemos la noche encima
untada en nuestras pieles de chapopote
en nuestras pieles de oaxaca de guerrero y veracruz
y bajo el sol ardiente trabajamos
al ritmo de la radio

las bromas son un silencio acolchonado
qué podemos decirnos los hombres para no delatarnos
en esta casa que lo enseña todo sin vergüenza
qué albures usar para pintar un poco
la tarde circular y gris como columna de concreto
no escondas los andamios de las palabras
déjalos ahí para que los niños jueguen
si tú no te caes ellos tampoco

vamos abajo
junto a los tapancos y los postes de madera
catedral sin vidrios donde se desparrama el sol
huesos y vértebras de un animal dormido
acueducto secreto que será desmontado
cuando termine de secarse el cemento
hay algo sagrado en este esqueleto momentáneo
cuyo fantasma habitará otra casa muy distinta
donde muy pronto ya nadie pensará
en cimbras ni estribos ni albañiles
serruchando los alambres
gritando riendo murmurando
durmiendo en la covacha
porque la casa está muy lejos

ahora escucha
pon la oreja en el suelo y escucha
este vientre oscuro y profundo
como una cisterna llena de agua subterránea
escucha los gritos que abrigan los cimientos
el festejo y la danza
no sabes por qué lo haces
por qué edificas una y otra y otra vez
tu interior es la casa que construyó un desconocido
voces antiguas te habitan
te empujan y te mueven
te sudan y te agotan
te besan y acarician

trabajo esclavo es hacer un poema
y no poder habitarlo